Inventemos algo para crear una sociedad enferma.

Creemos un negocio que genere mucho trabajo. La construcción de viviendas, por ejemplo. Construyamos multitud de urbanizaciones y demos de comer  a una caterva de funcionarios y señorit@s de despacho gracias a la gran cantidad de permisos y otros papeleos sinsentido que genera esta empresa. Creemos viviendas de la nada, en páramos, pueblecitos perdidos, parajes naturales… todo vale mientras genere involutivos emolumentos.  Ahora, démosle créditos muy accesibles a los que no puedan pagar una propiedad al contado… El nuevo negocio crea tanto trabajo en otros sectores que el desempleo desaparece… vienen extranjeros para ser partícipes del nuevo juego de la ruleta rusa inmobilaria. Todo parece perfecto para los conocedores de esta nueva empresa. En un corto período de tiempo, este invento crea una nueva especie de humanos millonari@s: el constructapiens.

Pero como no existe el crimen perfecto, el exceso de vivienda genera un parón en el negocio y esta, a su vez,  un efecto dominó que tumba las otras fichas en fila que descansaban o vivían de esta actividad. A partir de aquí, ya conocemos la historia… crisis financiera nacional que coincide con otra internacional, desempleo, recortes sociales… todo negativo. Que la economía vaya mal, en principio importa un huevo al ser humano medio que no pierde su tren de vida.  Precaución. La crisis es un perseguidor con mucho fondo y por muy en forma que un@ se halle, termina siendo cazad@… Y cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana y si el amor abandona a una familia, comienza a formar parte de los que trabajan con el lado oscuro y si trabaja para el lado oscuro, importa un carajo todo lo que pase con tal de ver nuestro programa o equipo de fútbol favorito en el deformador voluntario de la realidad. Si acabamos así, estamos muertos.

Existen muchas humallaciones en el proceso de existencia planetaria. Una de ellas es la de tener que afrontar un desahucio. Un cabeza de familia que no puede generar ingresos debido a un cúmulo de casualidades desafortunadas, se verá obligado a responder, según el caso, ante las cuentas de los bancos y cajas de ahorros que fueron generos@s a la hora de tramitar unos números que salieron de la nada en la cuenta corriente de su cliente. Esta manera tan desagradable de reclamar lo ajeno que veréis a continuación expuesta en un video, es apoyada legalmente a pesar de que incumple varios artículos de la Constitución Española y la Declaración de los Derechos Humanos. Las entidades financieras tienen todas las de ganar en este negocio del ladrillo pero… un momento… el juego de la ruleta inmobilaria podria tener un ganador inesperado…

En el video expuesto más abajo, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca consiguió paralizar un desahucio. El video está fechado en Noviembre de 2010 y a día de hoy y tras cinco acciones más de paralización de desahucio, Luís y su hijo pueden dormir bajo techo en su casa de Sabadell.

Advertencia: Este documento puede causaros sentimientos tales como rabia, impotencia o ilusión. Miembros de la policía autonómica se retiran con el rabo entre las piernas ante un grupo de civiles valientes e informad@s. He aquí un ejemplo de sana solidaridad humana que hace un efecto de bálsamo en las presencias comunes de una sociedad enferma.

Hasta el próximo post.

Ojosano